Por hacerte poesía.

Japi Honoo

Fotografía digita. Japi Honoo

 

Por hacerte poesía

en ese reflejo

deshabitado el verso

dónde pierdo mis besos

la luna roja

silba y se pierde

en el silencio transparente

la palabra se desvanece

 

Por hacerte poesía

la noche devora

la luz de  mi cuerpo

el tacto se enciende

la caricia de mis dedos

derramados los silencios

 

Por hacerte poesía

se resbala el reflejo

que sacia la piel de la noche

luz que se desnuda

y se mira tendida

sobre los labios en la tierra

sabor de sangre de luna

 

Por hacerte poesía

grito al azul

que atropella  la bruma

de los sueños

deliciosa espuma perdida

para tocar el reflejo

de cada noche

de cada luna.

Laura.

 

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La escalera

 

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Fotografía. Connie Imboden

 

Lentamente bajaba aquella escalera, el ascensor estaba estropeado,  sentía sus pasos,  detrás de ella, su aliento en su espalda,  un escalofrío recorría su cuerpo, sus piernas temblaban, sentía la humedad en su sexo,  se acercó por detrás, cruzó sus brazos por delante de su pecho y la apretó contra él,  sintió su erección,  el deseo era tan mágico que quedó expuesta a su antojo, lentamente notó sus manos en su espalda, bajaban con una suavidad extrema, se posaron en sus nalgas acariciandolas con deleite, introducido sus dedos, trazando círculos,  haciendo que perdiera el sentido, ella  quería más,  quería que no parase,  que siguiera,  que le hiciera el amor allí mismo, en la escalera,  el placer que le proporcionaba era tan profundo que dejó ir un gemido, se le ahogó en su garganta, al escuchar un portazo, cerrándose una puerta, él no quitó sus manos,  siguió jugando con sus dedos, despacio  desafiante, ella dudó, pero su temor a ser descubiertos pudo más que su deseo, dio  un respingo y bajó un par de peldaños, respiró hondo y lo miró, en su rostro se dibujó una risa picarona y lasciva, el deseo que le invadía era más fuerte, como si no le importara, ni el cómo, ni dónde, sino aquí y ahora.

 

Unos  niños casi los arrollan, la sensatez hizo presencia y salieron del edificio.

Laura

Despertar

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Fotografía Romany WG©

 

No amanecido

mis ojos se abren

como faros

en una noche sin luna

intento percibir tu presencia

en unas sábanas que me arropan

con las suavidad de tus manos

que no siento

 

Tapo mi cabeza

para sumergirme dentro de mi universo

vuelo libre

 

Me adentro en tu mundo

de letras desordenadas

de caricias hechas borrones

besos esparcidos por el suelo

un cigarrillo a medio apagar  

 

Me convierto en la tinta de tus versos

en el humo de tu cigarrillo

y en el deseo  

que despeina tu cabello y enreda tu alma

 

Somos dos amantes

que duermen en camas diferentes

y se despiertan entre sueños.

Laura.

Ya no queda…

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Gouache ©Kazuki Takamatsu

 

No queda ya tiempo para huir

tu que te deslizas dentro de mí

mi beso y tu mano

y un silencio que nos empapa

sobre tu cuerpo

sobre el mio

en las últimas luces del día.

 

No queda ya tiempo para huir

y las palabras se agolpan

en mi garganta

los sonidos se quiebran

y en el refugio, el alma

donde se quiebra la mirada

 

No queda ya tiempo para huir

porque en cada gota de lluvia

me encuentras

empampado cada uno de mis silencios

y corro y me corro

y enmudezco

 

No queda ya tiempo para huir

enredada entre tus líneas

en la nada

en el silencio

 

No, ya no queda…

Laura.

Perfecto viernes

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Fotografía Narcis Virgiliu

 

Lentamente se levantó temprano, como cada mañana, después de tomarse su café, cogió su cartera y la bolsa de gimnasio, con su ropa cuidadosamente doblada, sus botas en una bolsa aparte, bajó al parking, arrancó su coche y se marchó, la ciudad comenzaba a despertar, pero todavía se circulaba con aparente calma.

 Después de una buena sudada en su clase de spinning y tras la ducha, se iría a desayunar, aquella mañana del viernes se presentaba complicada, convencer de los cambios sustanciales que se debía hacer, no sería fácil, de todas formas tenía a la mitad de la mesa a su favor, pero los más veteranos tenían mucho peso y pocas ganas de innovar, para ella era un reto más en su carrera.

La tarde se presentaría mucho mejor, estaba impaciente y necesitaba sentirse entre sus brazos, haber estado la mitad de la semana fuera no había ayudado.

Todo marchaba según lo previsto, después de la reunión, y satisfecha de cómo había ido todo, irían a comer, algo especial,  para terminar de enlazar algunos detalles,  a un restaurante de renombre, al cual solían ir en ocasiones  especiales, y esta lo era,  no podía quedar ningún detalle en el aire.

Entraron y el maitre ya les estaba esperando, los acompañó a su mesa, cerca del gran ventanal, retirados discretamente de los demás comensales.

 Iba hablando animosamente, cuando de repente escuchó su nombre detrás de ella, se giró bruscamente, el tono de su voz al pronunciar su nombre dejando correr la a, era tan familiar, que hasta su propio cuerpo respondió a la llamada, se sintió desarmada, pero no debía perder la compostura y debía de mostrarse firme y segura, que ningún gesto de debilidad ante su amante, hiciera que la vieran más vulnerable.

Se dieron un beso en la mejilla que duró más de lo permitido, ya que la cogió de la cintura, ella notó su vigoroso brazo alrededor de su pequeño cuerpo, produciéndole un escalofrío de placer que la sacudió, sus acompañantes miraron la escena esperando unas palabras de ella, una presentación, ya que aquel tipo podía ser un suculento negocio, ella lo presentó como un amigo de la familia, y él le siguió el juego preguntándole por su madre, así que los dejaron solos, mientras el resto de acompañantes tomaron asiento en su mesa.

-Qué haces tú aquí

Preguntó ella

-Yo también trabajo, de vez en cuando, pero trabajo

La sonrisa que salió de aquella perfecta boca, la dejó sin más palabras, por el contrario lo que realmente deseaba, era besarla con toda la lujuria posible, hasta quedar exhaustos, pero eso no era posible, además la estaban esperando, con tono desafiante y muy pegado a su cara, le dijo -te espero en el lavabo dentro de media hora, y saborearás un anticipo, su mirada desafiante la traspasó  la dejó sin argumentos

Se dirigió a la mesa, donde la estaban esperando, el sommelier les recomendó un vino de la zona del priorato, un

Embruix 98,  que aceptaron de buen grado, la comida y la conversación están marchando bien, se estaba cerrado algunos flecos, todas las partes estaban satisfechas, y ella se sentía contenta y radiante, su móvil vibró, echó un vistazo y comprobó que era él, miró a sus acompañantes,  se dirigió a ellos

– Disculpad chicos, debo  hacer unas llamadas.

 Se levantó de su asiento y les dedicó una amplia sonrisa, se dirigió al baño, con paso seguro y pletórica por su gran logro, y ahora buscaría su gran e íntimo placer,  lo prohibido, su gran recompensa.

Él la estaba esperando, la contempló, aquella mujer le fascinaba, segura de sí misma se acercaba a él, radiante,  su sonrisa desvelaba que el día había ido bien, y esa fuerza que transmitía, la hacía aun más deseada, quería hacerle el amor allí mismo, así que cuando la tuvo enfrente, la cogió de la cintura, la atrajo hacía él, la besó con tanta pasión que ella sólo pudo responder y disfrutar de aquel beso, con suavidad y sin dejar de besarla,  la introdujo en el lavabo de chicas y tras de él, cerró la puerta, lentamente sus manos empezaron a acariciar su espalda, bajando hasta sus nalgas, notó sus braguitas, eran las de encaje, así que llevaba liguero, y eso lo volvía aún más loco, la apretó contra él para que notara su erección, su deseo, ella se dejaba hacer estaba completamente a su merced,  la complacencia de ella hacía que la deseara totalmente, y hoy no iba a parar, sería suya allí y ahora, con la urgencia de los amante siguió bajando sus manos, para poder llegar hasta al lugar más deseado de su cuerpo, introdujo sus dedos,  por debajo de la braguitas y notó como ella abrió sus piernas,  para hacerle más fácil su inclusión, su sexo estaba húmedo, lo acarició, introdujo su dedo y notó un gemido ahogado, así que siguió con su juego, trazando círculos en su clítoris, ella se deshacía quería más, notó que las manos de ella desabrochaba su pantalón y que lentamente empezaron acariciarlo, la miró a los ojos, su respiración era acelerada, le subió la falda, la penetró con tal furia, que la pared le sirvió de apoyo, se volvieron a mirar a los ojos encendidos de pasión, él siguió con sus embestidas, ella gemía de placer, hasta que los dos cuerpos estallaron en el éxtasis perfecto, sin dejar de mirarse en ningún momento, ella sonrió lo beso y le dijo.

– Sólo es un aperitivo, y ahora tengo que volver

 Se colocaron bien la ropa, ella se echó unas gotas de perfume y arreglo sus rizos, lo miró, y en las miradas se dieron la aprobación, todo estaba impecable de nuevo.

Salieron discretamente, sólo un camarero los vio salir, pero  miró hacia otro lado, se dirigieron cada uno a su mesa, y continuaron con sus respectivas  comidas.

Se volvieron a ver, ya bien entrada la noche, pero tenían por delante un prometedor fin de semana, lejos de todo, y de todos, como perfectos amantes.

Laura.

Fragancias

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Fotografía. ©Marc Lamey

 

No me costo lllegar, la zona la conocia perfectamente, él me esperaba en la entrada, apoyado en la cancela, aparqué mi coche al lado de una antigua preciosidad descapotable.

Tanto el interior como el exterior de la casa era impresionante, me sorprendió una tela de Barceló de estilo animista en el recibidor y pasamos al jardín donde había preparado un desayuno al lado de la piscina, mantuvimos una conversación animada, con alguna que otra confidencia, en el aire se respiraba una atracción sexual, pero él se comportó en todo momento de forma correcta, supongo que en nuestro primer encuentro a solas quiso darme una buena impresión, lo cual para mi fue algo frustrante ya que su cuerpo desprendía una fragancia a cítricos con un toque floral y especiado que hacia volar  mis sentidos, sin hablar de aquel cuerpo que dejaba ver tras unos botones deliberadamente desabrochados, todo un placer para la vista.

Quedamos para vernos a la semana siguiente

Laura.

Musa

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Fotografía ©Raúl Dap

 

Déjame que hoy sea tu musa

que llene de melancolía tus letras

que sea la tinta que de color a tus sueños

que ponga caricias en cada una de tus comas

que pinte sonrisas en la comisura de tus labios

que suene mi música en tu hoja en blanco

que sea ese viaje entre tus espacios

que mis manos te den las caricias que sueñas

que mi cuerpo sea tu refugio

Déjame que sea tu musa

déjame ser tu amante.

Laura.